Ateneo de Córdoba. Calle Rodríguez Sánchez, número 7 (Hermandades del Trabajo).

PRÓXIMOS ACTOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA

Nueva Junta Junta Directiva del Ateneo de Córdoba

Viernes, 10 de junio, 20:00 horas. Entrega de las Fiambreras de Plata 2022. Real Círculo de la Amistad, calle Alfonso XIII, nº 4.

Lunes, 13 de junio, 20:00 horas. Presentación del libro Homenaje al poeta Antonio Flores Herrera. (Varios autores). Presenta José Luis García Clavero. Sede del Ateneo.

CONVOCADOS LOS PREMIOS DEL ATENEO DE CÓRDOBA
X Premio de Relato Rafael Mir.
XXXVIII Premio de Poesía Juan Bernier.
VIII Premio Agustín Gómez de Flamenco Ateneo de Córdoba.

Fallo de las Fiambreras de Plata 2022, relación de homenajeados aquí.

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Debate sobre la Administración de Justicia

De Ateneo de Córdoba
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Vuelvo a mis notas de este debate, cuya organización parcialmente asumí y que presenté como moderador, incitado por mi reciente asistencia a la entrega de títulos a los doscientos cuarenta y nueve nuevos jueces –la promoción cuarenta y tres- en Madrid, y al juramento o promesa, en Granada, ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, de los cincuenta y cinco destinados en nuestra Comunidad.

Era inevitable reflexionar sobre la dificultad y trascendencia de la tarea que estos jóvenes van a acometer y que tan sencilla y escuetamente nuestras Leyes definen: juzgar y hacer ejecutar lo juzgado. Frase que naturalmente repitieron al presidente del Tribunal del Supremo y del Consejo del Poder Judicial y el Ministerio de Justicia.

Al verlos desfilar hacia la mesa presidencial de cada acto, uno tras otro, no era difícil imaginarlos dando el violento salto cualitativo, estudiante-juez, que varios meses de prácticas sólo pueden mitigar.

Pero volvamos al debate: lo organizó el Ateneo de Córdoba, dentro de su irregular y encomiable ciclo de Los Martes, y se celebró en el salón principal de la Caja Provincial de Ahorros con la asistencia –ojo al dato- de más de doscientas personas, muchas ajenas profesionalmente al mundo de la Justicia.

Compartíamos la mesa Narciso Ariza, fiscal jefe; Antonio Puebla, magistrado de nuestra Audiencia Provincial; Pedro José Vela, magistrado-juez de primera instancia; José María Muriel, decano del Colegio de Abogados, y Fernando Criado, del de Procuradores, y yo como moderador. Repito la cualidad de mi intervención, porque fácilmente se comprende que las notas de quien ha de estar con el capote presto a lo largo de toda la lidia de la cuestión y con la mirada atenta en ciento ochenta grados, son forzosamente precipitadas.

Naturalmente, la constitución de esta mesa, como la de cualquier otra, podía y fue, cuestionada. De entrada, aludí yo mismo a la ausencia de los secretarios –entonces en huelga-, y de los justiciables –los clientes, demandadores de Justicia-. Y me callé la justificación de la ausencia del presidente de la Audiencia, cuya significación orgánica no se había querido comprometer.

Martínez Bjorkman, capaz de las ideas más geniales y de las más inexplicables excentricidades, denunció desde su butaca, la ausencia de mujeres. La réplica era fácil: la mujer ha accedido a la Judicatura muy recientemente –ahora añado: en forma masiva y plausible- y sólo hay una en nuestro país presidiendo una Audiencia. No obstante nos comprometimos para el futuro a respetar la cuota del veinticinco por ciento.

No podía faltar, como en todo coloquio, la consulta del problema personal, que Puebla enjuició con donaire, sin cita de la obra de Vallejo Nájera Locos egregios.

Fueron varias las referencias a la insuficiencia de los medios personales y materiales de la Administración de Justicia, argumento que según quien lo usa es acusación, demanda o justificación. Por cierto que Vela señaló, con datos concretos, la grave discriminación que nuestra provincia sufre en relación a las otras andaluzas, como por ejemplo Granada, que dobla el número de juzgados que tienen iguales competencias y número de asuntos.

La insuficiencia de medios se agrava con las exigencias de una Justicia más demandada cada día por profundas transformaciones orgánicas –creación de los Tribunales Superiores, de los Juzgados de menores y de lo contencioso-administrativo…-, legislativas –colapso en los enjuiciamientos de accidentes de tráfico despenalizados- y sociales -¿existe la enfermedad de “pleititis”?- y que ha de funcionar con un ordenamiento procesal que suma, en la esfera civil, nada menos que ochenta y siete clases de procedimientos, por ejemplo.

Con independencia de los temas puntuales que se suscitaron en el coloquio, que duró hasta la hora de cierre del edificio, debe destacarse que flotaba en el ambiente una cierta sensación de agobio y de desesperanza respecto a la Administración, percha en la que a mi entender se cuelgan a veces demasiadas culpas y frustraciones. Pero a pesar de todo, creo que la mayoría de los juristas presentes en el debate, como los ausentes, habríamos renovado nuestra profesión de fe, si se nos hubiera exigido una última palabra.

¡Ah! Milagrosamente nadie habló de la corrupción política y social, por lo que no pude esgrimir la cita de Luigi Ferragoli, para quien la Justicia es el único poder que la frena.